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Rueda estrátegica del ecodiseño en el embalaje: ¿En qué consiste?

La rueda estratégica del ecodiseño se basa en la economía circular. La consigna de esta última es declarar la guerra a la contaminación, de tal forma que se fomenta el reciclaje y la reutilización con el fin de disminuir el volumen de basura que generamos a diario.

El sector del embalaje se ha unido a la generación de residuos. En concreto, ha apostado por integrar el ecodiseño en el proceso de creación de sus materiales. ¿Sabes con qué fin se ha integrado el ecodiseño en el embalaje? La reducción del volumen de residuos que originamos cada habitante.

En esta lucha la alianza del embalaje con la economía circular es decisiva. Tanto es así, que la Unión Europea (UE) dio a luz en 2015 el Plan de Acción para la Economía Circular. En lo atañe al embalaje, se están llevando a cabo iniciativas como la prohibición de los plásticos de un solo uso a partir de 2021. Además, la UE espera que en 2030 se estén reciclando el 70% de los desechos.

¿Qué es la rueda estratégica del ecodiseño?

En este contexto, ten en cuenta que podemos emplear la rueda estratégica del ecodiseño para distintas finalidades y en distintos momentos del proceso de diseño.

En primer lugar, sirve como marco de referencia de la estrategia de diseño de cualquier producto. Las estrategias de ecodiseño nos ayudan a visualizar el perfil ambiental del producto. Es entonces cuando la rueda nos hace darnos cuenta de qué estrategia aplicar tanto en el corto como en el largo plazo.

Además, esta rueda puede servir de piedra angular hacia la implantación de técnicas de creatividad en el seno del ecodiseño.

Estrategías del ecodiseño

Desarrollo de un nuevo concepto

En el ámbito de esta estrategia, el objetivo pasa por desarrollar nuevas soluciones para cubrir necesidades concretas. Como ves, situamos el foco no sobre un producto físico, sino sobre su función como sistema-producto que nace para satisfacer una necesidad.

En base a ello, nos preguntamos: ¿qué necesidades sociales satisface el producto actual? y ¿puede un sistema-producto alternativo desarrollarse para satisfacer mejor la misma necesidad?

Esta vuelta de tuerca en la conceptualización supone la desmaterialización del producto, cuyo objetivo es sustituirlo por uno no material que satisfaga la misma necesidad. También implica el uso compartido del producto, que radica en una utilización distribuida entre varias personas. Por último, se concreta en la integración de las funciones y la optimización funcional del producto a través de los componentes.

Materiales de bajo impacto

En este caso, se trata de elegir materiales respetuosos con el medio ambiente. ¿Cómo se concreta? A través del desarrollo de materiales más limpios y renovables. Es decir, aquellos de menor contenido energético, cuya extracción y producción requiere de grandes dosis de energía. Y sumamos los materiales reciclados, por un lado, y reciclables, por otro.

Reducción de uso de materiales

Reducir el uso de materiales implica emplear la menor cantidad posible de material a través del desarrollo de productos ligeros pero fuertes. El objetivo es optimizar el proceso de transporte. Esta característica incluye desarrollar componentes que demanden menos recursos, produzcan menos residuos y causen el menor impacto ambiental durante el transporte.

No se trata únicamente de que reduzcamos el peso, sino también el volumen de tal forma que en un medio de transporte se puedan trasladar mayor cantidad de productos.

Algunas prácticas que te pueden resultar familiares son que desarrollemos artículos plegables o aptos para apilar, o bien consideremos la necesidad de transportar el producto en componentes sueltos que podamos apilar.

Optimización de la producción

Al mismo tiempo, las técnicas de producción han de tener el mínimo impacto sobre el medio ambiente. Así, verás que hemos de minimizar el uso de materiales auxiliares (solo no peligrosos) y de energía, provocar pocas pérdidas de materias primas y generar tan pocos residuos como nos sea posible.

Por lo tanto, seleccionaremos técnicas de producción alternativas como aquellas que generan menos emisiones y que hagan un uso más eficiente de los materiales. Optemos, además, por reducir la cantidad de técnicas productivas y elegir aquellas que supongan un menor consumo energético o empleen tecnología más limpia.

Optimización del sistema de distribución

La distribución implica que traslademos el producto de la manera más eficiente posible desde la planta hasta el distribuidor o usuario. Ten en cuenta que en ella actúan el packaging, el transporte y la logística.

En cuanto al packaging, se empleará el menor posible, el más limpio y el que sea reusable. En relación al transporte, optaremos por modelos eficientes. Por ejemplo, el transporte aéreo genera mayor impacto que el marítimo. Y la logística también ha de demostrar eficiencia. En esta tarea nos ayudará trabajar con proveedores locales o distribuir bienes diferentes simultáneamente.

Optimización durante el uso

Este factor supone que el producto cumpla su función, los consumibles no deben implicar despilfarros de los materiales ni que se deban buscar alternativas más eficientes ambientalmente.

Así, optaremos por materiales energéticamente más eficientes. No olvidemos que, si un producto precisa consumir energía durante su uso, en esta etapa es cuando se produce el mayor impacto ambiental.

La alternativa es buscar fuentes de energía limpias que reducen las emisiones de gases de efecto invernadero.

Optimización de la vida útiles

Esta medida implica expandir la vida útil técnica y la estética. La técnica remite al tiempo durante el cual el producto funciona bien, mientras la estética se refiere al tiempo durante el cual encontramos atractivo el producto.

Esta optimización incluye características de confiabilidad y durabilidad, además de una reparación y un mantenimiento más fáciles.

Optimización del sistema fin de vida

En este caso, responderemos a la pregunta: ¿qué le sucede a un producto una vez transcurrida su vida útil? Así, la estrategia está orientada a la capacidad de reutilizar los componentes del producto y asegurar la adecuada gestión de los residuos.

Como has podido ver, si aplicamos la rueda del ecodiseño, ligada a la economía circular, lograremos generar menos residuos y fomentaremos el reciclaje.

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